Jorge Augusto Zelada
¿POR QUÉ NO CÁRCELES PRIVADAS?


Toda Latinoamérica comparte la tragedia vergonzante de tener penitenciarías superpobladas, con terrible hacinamiento y promiscuidad. Los gobernantes dicen no tener dinero para construir nuevos locales y brindar mejores condiciones de reclusión a los internos, como manda la Ley.
Como consecuencia de todo esto nacen problemas colaterales que afectan no sólo a los reos, sino también a las propias fuerzas de seguridad, ya que los delincuentes se vuelven muy aguerridos y luchan salvajemente para conservar su libertad; algunos incluso optan por asesinar a sus víctimas, para evitar ser identificados posteriormente. Los enfrentamientos con la policía son a muerte, con luto y llanto para los familiares de ambos bandos...
Todo esto podría morigerarse si se permitiera el establecimiento de cárceles privadas, a las que podrían optar los reos que tengan suficiente dinero para el respectivo pago. Su traslado a esos locales permitirá descomprimir la población de las cárceles públicas, haciéndolas más habitables para los reos pobres o de menores recursos.
Una cárcel privada sería –básicamente- igual a un hotel, pero con la dotación de guardias necesarios para que los huéspedes no se escapen. Los propietarios de estos establecimientos deberán suscribir pólizas de garantía o depósitos reales que impidan o compensen eventuales fugas.
Con el tiempo, seguramente, aparecerán cárceles-hoteles de una, dos o más estrellas, lo que molesta a mucha gente que sostiene que las cárceles son para martirio y sufrimiento de los delincuentes; es decir exactamente lo contrario de lo que sostienen la doctrina constitucionalista y las leyes.
Algunos dicen que un sistema carcelario tan complaciente animará a la gente a robar bancos, por ejemplo, ya que si la cosa les sale bien vivirán como millonarios, sin problemas; si son sorprendidos pero no descubren dónde guardaron el dinero podrán hospedarse en un hotel-cárcel confortable; y sólo en caso de suma yeta serán muertos por la policía en el enfrentamiento, o pasarán a la cárcel pública, que no será del todo mala habiendo menos internos...
Evidentemente que las mejores condiciones carcelarias harán menos temible una sentencia, que es justamente lo que necesitamos ahora para evitar la ferocidad de los delincuentes y sus luctuosas consecuencias...
Por otra parte: “La jaula podrá ser de oro, pero es siempre jaula”. Y el hombre libre seguirá teniendo ventajas en relación al encarcelado, sobretodo a nivel de dignidad, respeto y consideración de sus seres queridos y la sociedad toda.



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¿POR QUÉ NO CÁRCELES PRIVADAS?