Jorge Augusto Zelada
La última esclavitud legal
Jóvenes de todo el continente se reunieron hace algunas semanas en Asunción para analizar la problemática de una institución medieval enquistada en nuestra moderna sociedad, como un insólito resabio de arbitrariedad en plena era de la Revolución por los Derechos Humanos. Más allá de las posturas antimilitaristas o no, se cuestiona la base ética que permite a una sociedad someter a una suerte de esclavitud legal a una porción de sus miembros, justamente aquellos que nacen a la vida ciudadana. Chicos de 18 años son obligados a abandonar estudio, trabajo y forma de vida, para integrarse a una institución ajena a su mentalidad civil, con tradiciones de autoritarismo incompatibles con la democracia. Y todo porque sí nomás; porque nacieron varones.

Abraham Lincoln dijo hace más de un siglo que una sociedad no podía considerarse verdaderamente libre si mantenía esclava a una porción de sus integrantes. Los jóvenes afirman que la frase es aplicable al Servicio Militar Obligatorio, y ya han iniciado sus planes de lucha. En todo el mundo se levantan banderas contra la mili -como le llaman en España– o la colimba, como la denominan en Argentina, donde ya está en proceso de eliminación.

LA EXPERIENCIA DE LAS MALVINAS

El ejército de tierra argentino no pudo ganar una sóla batalla en 1982, cuando se enfrentó a unidades altamente profesionalizadas de la «task force» británicas; opusieron una tenaz, heroica e inútil defensa, replegándose permanentemente hasta la rendición final. Centenares de conscriptos argentinos se inmolaron inutilmente, en una guerra que ellos no podían ganar. Cosa muy distinta sucedió en el aire. La alta profesionalidad de los pilotos argentinos asombró al mundo, hundiendo más naves de la OTAN que cualquier otra potencia del planeta, desde el nacimiento de esa organización hasta el día de la fecha, incluyendo la Guerra del Golfo. Con sólo 6 misiles «Exocet» (y bombas convencionales) la Argentina produjo más hundimientos y averías que Irak, que tenía 250 «exocets» y no logró hundir ningún barco de la OTAN.

¿Qué hubiera pasado si Argentina, en vez de gastar miles de millones de dólares en mantener unas fuerzas armadas paquidérmicas, basadas en el reclutamiento de conscriptos, hubiera adquirido más aviones, más «exocets» y más misiles modernos? Es muy probable que la Historia hubiera cambiado...
VOLVIENDO AL PARAGUAY

Y en el Paraguay ¿ qué ?

Nosotros pensamos que debieran ser los propios militares paraguayos los principales interesados en eliminar el Servicio Militar Obligatorio, gastando en armas modernas y profesionalización lo que actualmente se utiliza para entrenar y alimentar reclutas.

Unas fuerzas armadas pequeñas pero aguerridas, altamente capacitadas y con moderno material, constituyen un elemento de disuasión mucho más efectivo, para cualquier enemigo potencial, que miles de «soldaditos» mal entrenados y peor armados.

Cambiar cantidad por calidad es buen negocio en la geopolítica moderna. Máxime aún si con ello se elimina, de paso, la última esclavitud legal de nuestra historia.

Jorge Augusto Zelada
oparei@oparei.com
La última esclavitud legal