Jorge Augusto Zelada
Deje en paz mis relojes !
Desde el primero de octubre, por orden superior, todos los relojes del país tuvieron que ser adelantados en una hora, a fin de utilizar mejor, según dicen, la luz natural. Esta cicatera reglamentación, no obstante, produce más daños que beneficios. Las últimas investigaciones científicas están desentrañando los misterios del llamado «reloj biológico», delicado mecanismo interno que regula la relación del hombre con su ecosistema. La brusca alteración del mismo produce serios trastornos en muchas personas, y no deja indemne a ninguna.

Por ejemplo, el caso de los escolares: No es tarea fácil despertar a un niño remolón que estudia de mañana, máxime aún cuando bruscamente le roban una hora, ¡una fabulosa hora completa en horario matutino! Su reloj biológico simplemente no puede adecuarse en un par de días; algunas personas necesitan semanas, incluso meses para adaptarse completamente; otras no lo logran jamás. Se ha sabido casos de viajeros que adquirieron insomnios patológicos al mudarse a otro continente, y no pudieron superar ese transtorno más que volviendo a su país de origen.

Claro, la mayoría de las personas no presentamos cuadros tan dramáticos, pero a todos nos afecta de algún modo y con ello, gravemente, al país: ¿Quién puede justipreciar, por ejemplo, la cantidad de horas-hombre perdidas por la producción a consecuencia de llegadas tardías, errores y accidentes producidos por la somnolencia, citas estropeadas por el «No pensé que fuera tan tarde!» e, incluso, neurotizantes pérdidas de capítulos de Los Simpsons!!!

Jorge Augusto Zelada
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Deje en paz mis relojes !